El término Calidad no
tiene el mismo sentido para todo el mundo. Unos lo utilizan para aludir a
un grado de excelencia. Otros para hacer referencia a la existencia de una
conformidad respecto a unas exigencias fijadas. La norma ISO 9000:2000
define la Calidad como “la aptitud de un conjunto de características
intrínsecas para satisfacer unas exigencias”, abarcando esta definición
a productos y servicios, actividades, procesos, organismos y personas.
Al margen de las diferentes
acepciones y de esta última definición más formal, lo más sencillo de
cara a los profanos en el ámbito de la Calidad es referirnos a ella como
el resultado de una relación entre un sacrificio hecho, comúnmente
financiero, y una satisfacción percibida. Si la satisfacción triunfa
sobre el sacrificio, el consumidor percibirá una calidad,
independientemente del valor del producto o servicio.