La Organización
Internacional de Normalización (ISO) creó en el año 1980 el comité ISO/TC
176 con el fin de elaborar y desarrollar unas normas que garantizaran la
calidad y que fueran aplicables a todos los ámbitos de la industria y los
servicios.
En último término, la
idea era crear un referencial único e internacional que permitiera a las
empresas auditar a sus proveedores. Sólo restaba aplicarlo a la
certificación de los sistemas de dirección por terceras partes. Al mismo
tiempo, debía ser elaborado un segundo referencial que guiara a las
empresas en la gestión interna de la calidad.